lunes, 18 de julio de 2011

2. Siempre Hay Una Primera Vez Para Todo

En la anterior publicación os conté por qué me dedico a lo que me dedico. Pero no os conté qué es lo que hago en el trabajo, aunque tampoco hace falta especificar mucho. Como ya dije, soy prostituto, y hago eso, acostarme con hombres por dinero. Pero decir eso es decir más bien poco, así que procuraré contaros historias más o menos divertidas y/o curiosas que me han pasado en estos años en la profesión más antigua de la historia.

Para empezar, yo creo que lo lógico es empezar por el comienzo. ¿Cómo empecé yo a dedicarme a lo que me dedico?

Pues la respuesta es sencilla, lo primero perdiendo la virginidad claro. Como ya he dicho yo vine a Madrid a hacer la carrera de Traducción e Interpretación con 18 años. Rápidamente me adapté a la vida universitaria con sus fiestas, sus gentes y sus clases, claro. Por aquel entonces yo era un chico más o menos inocente (y sí, con esto quiero decir virgen, obviamente), no había sentido curiosidad por el sexo, porque siempre me había criado en un ambiente muy liberal, en el que podía acceder a todo tipo de información acerca del sexo. Mi madre era sexóloga y teníamos largas charlas sobre el tema.

Pues eso, yo no tenía una sexualidad definida aún cuando empecé la universidad, algo que no tardaría en definir. Hice buenos amigos (la verdad es que siempre ayuda vivir solo en un pisito en el centro), entre ellos por supuesto varios gays. Uno de ellos parecía sacado de un catálogo de ropa interior. (Acabo de recordar un detalle que lógicamente habréis pensado, sí, me tocaba, como buen “adolescente”, lo hacía una, dos o incluso tres veces al día, y con todo tipo de porno, desde heterosexual a homosexual, pero para mí era más o menos lo mismo).

Como iba diciendo uno de los integrantes de mi grupo de amigos era un chico, que desde ahora llamaré Marcos (también ocultaré su verdadero nombre como todos los que mencione). Bueno, pues Marcos era un chico guapísimo, el mismo tipo de chico que se puede ver en los gimnasios de Chueca, pero sin ser exagerado, alto, rubio, ojos azules (que te hipnotizaban y te hacían hacer hasta cosas que nunca hubieras imaginado), para mí era como ver un Apolo en pleno siglo XX.

La relación con mi Apolo particular era precisamente eso, particular. Era muy agradable conmigo y teníamos cierto cachondeito de “amigos íntimos de toda la vida”. Él se pasaba media vida en mi casa y yo en la suya. Le conocí en una de las diversas fiestas universitarias a las que íbamos, no recuerdo cual, pero eso no importa, ni a mí, ni a nadie.

Bueno, pues un día de Noviembre, (un mes particularmente coñazo para mi, que está ahí en medio justo antes del mes de vacaciones y de después del mes de empezar la carrera), de esos que estaba en mi casa tomando una cerveza y viendo una película, me preguntó “Oye Diego, ¿Alguna vez has estado con un hombre?”. Yo me quedé impresionado, porque el muy cabrón sabía perfectamente que no, que no había estado ni con un hombre ni con una mujer. Yo me limité a agachar la cabeza, a sonrojarme y a decir en un hilo de voz que no. En ese momento él se acercó a mí, sentándose a mi lado en el sofá y me dijo:

-¿te gustaría probar conmigo?

-Pero Marcos… ¿qué dices?, somos amigos, ¿Cómo vamos a acostarnos tú y yo?, la verdad es que no me lo había planteado…

-¿Acaso no te pongo? ¿No te molo?

-¿Pero estás tonto? ¿Cómo no me vas a gustar?... no puedo pensar en un tío que me ponga más que tú…pero…

En este momento Marcos me cogió la mano con una de sus manos y me levantó la cabeza con la otra para que le mirase fijamente a los ojos (el muy cabrón sabía perfectamente lo que tenía que hacer). Pero cuando vi esa mirada penetrante, intensa y de complicidad, sólo pude preguntarle:

-¿Tú lo has hecho alguna vez? ¿Eres gay? Si no tienes pinta, te llevas a todas las chicas de calle… me estás vacilando… (Claro que esto os suena, es un tópico como una catedral, pero… no podía evitarlos era lo único que conocía de las películas)

Él no me respondió, simplemente se lanzó a mis labios a comerme la boca (tengo que admitir que uno de los mejores besos que había probado hasta entonces. Y es que esta era otro de sus dones. Sus besos no eran besos normales, eran como un veneno que junto con sus ojos hacían que perdieses completamente el norte). Cuando paró de besarme me susurró al oído:

-Sólo quiero que sepas que me pones muchísimo, y hace tiempo que no siento esto por otra persona. Me encantaría convertir lo nuestro en algo más físico… pero lo entendería si no quieres. ¿Qué piensas? Dímelo, por favor.

Pero para mí ya era tarde… sus ojos, sus besos… y con estas palabras… ya era completamente suyo. Y como buen peliculero, le devolví el beso. No veía otra respuesta posible a su pregunta, después de todo, el chico era amigo mío, nos llevábamos de puta madre, era guapo, estaba bueno… era perfecto…

Estuvimos besándonos un rato, metiéndonos mano, calentándonos (cómo si nos hiciese falta)… en ese momento decidí llevar la iniciativa y le invité a mi habitación (que lógicamente ya conocía de sobra) para estar más cómodos. Cuando entramos todo empezó a suceder muy rápido… las ropas literalmente salieron volando por la habitación, hasta que nos quedamos en calzoncillos. En ese momento fui completamente consciente de lo que iba a hacer… ¡¡¡ACOSTARME CON MI PRIMER TÍO!!! y perder mi virginidad… y volví a avergonzarme, era la primera vez que me encontraba desnudo delante de otro hombre con una intención sexual. Marcos lógicamente se dio cuenta y volvió a besarme añadiendo: -lo hacemos sólo si quieres, no te preocupes, ¿vale?- sí el cabrón sabía montárselo…

Nos tumbamos en la cama y seguimos besándonos. Él empezó a acariciarme el pecho lentamente con la mano, mientras bajaba sus besos hacia mi cuello, que empezó a morderlo lenta suavemente, yo empecé a volverme loco. Su mano iba deslizándose por mi cuerpo centímetro a centímetro hasta que de repente se metió en mis calzoncillos. Empezó a acariarme la polla. Yo estaba totalmente extasiado y perdido, no sabía que hacer, ni con mis manos, ni con mi boca. Justo cuando empezaba a pensar que Marcos iba a mandarme a la mierda por soso me quitó los calzoncillos y se quitó los suyos, diciéndome –ahora voy a chupártela a ver qué te parece, y relájate tronco, haz lo que te apetezca, yo no te voy a obligar a nada-. Justo cuando acabó de decirme esto se metió mi polla en la boca, aquí sí que me volví loco… ¡¡QUÉ PLACER!! La primera mamada de mi vida, joder. Le pregunté si podía chupársela yo a él, aunque no supiese muy bien cómo hacerlo. Me explicó lo típico, “cuidado con los dientes”, “tápalos con los labios”, “juega con la lengua”… como es lógico yo estaba muy nervioso y no sabía si lo hacía bien, aunque le escuchase gemir y retorcerse, yo seguía pensando que quizá lo hacía para hacerme sentir bien. 

Poco después me dijo si quería pasar a más, y aunque tenía mis reservas, no me lo pensé y le dije que sí. Me dijo que me diese la vuelta y que levantase un poco el culo, empezó a comérmelo como si no hubiese mañana. Y mientras usaba la lengua, comenzó a meneármela, yo empecé a pensar que me corría vivo… en ese momento me pidió un condón que no tardó en ponerse ni un segundo. Me dijo que me relajase mientras se ponía detrás de mi y me besaba la nuca y cuando me di cuenta me la metió entera. Supongo que conoceis la sensación, una mezcla de dolor y placer, que nunca había sentido, y que poco a poco fue convirtiéndose en un placer dulce y profundo.

Mientras me follaba sólo era capaz de pensar en el placer que estaba sintiendo, en lo bien que me lo pasaba con Marcos y en las veces que me gustaría repetir esta experiencia.

Fuimos cambiando de postura, bocabajo, bocarriba, de lado, a cuatro patas, yo encima, debajo… madre mía… sólo pensarlo me pongo cachondo. (Pensareis que cómo es posible, después de todos los polvos que tengo a mis espaldas, pero pensad que fue mi primera vez y que es única. Además lo hice con alguien con quien yo quería, y me gustaba).

Después de bastante rato (no sé exactamente cuánto, porque estaba más atento de otras cosas que de mirar un reloj, lógicamente), Marcos me dijo que estaba a punto de correrse y que dónde querría que se corriese. Yo le dije que sobre el pecho, así que me giró y se vino sobre mí, una corrida enorme espesa y caliente (es una guarrada describirla, pero… así fue). Después de correrse se me quedó mirando y con cara de malicia me dijo -¿ y tú qué? ¿no quieres correrte?- y en ese momento se agachó cogiéndome la polla y empezó a chupármela y a tragársela, mientras me metía un par de dedos en mi culo, aún dilatado. No me dio prácticamente tiempo para avisarle que me corría, cuando descargué en su boca. Él la saboreó y se lo tragó. Yo no entendí nada, pero me dijo que como yo no había tenido ninguna experiencia que no había problema ni peligro.

Después de esta experiencia estuvimos un largo rato hablando en la cama, fumando un par de cigarros, como si no hubiese pasado nada (lo único que había cambiado es que estábamos en bolas). Durante un tiempo repetimos esta costumbre, hasta que Marquitos se echó un noviete y salió del armario. A mí no me importó demasiado, porque realmente éramos amigos y nos acostábamos de la misma forma que salíamos al parque a beber o jugábamos al mus. Era una actividad entre amigos como cualquier otra. Durante bastante tiempo seguimos siendo buenos amigos (aunque tuviese novio), ya no nos acostábamos aunque sí seguíamos con la misma intimidad y seguíamos contándonoslo todo.

Os preguntareis, supongo, si durante el tiempo en el que Marcos y yo nos acostábamos hubo otras personas, obviamente sí, pero tienen menos importancia. Todos hacemos curricula de polvos sin nombre y de gente sin importancia que con el paso del tiempo acabamos olvidando. Y tampoco tiene mucho sentido acordarse de un polvo sin más, sobre todo cuando tienes otros muchos mejores y/o curiosos que contar, ¿no?.

Bueno, pues creo que es suficiente por hoy. Gracias a los que me habéis leído y a los que habéis votado. Espero que no os escandalice esta segunda entrada que sí que tiene un tono más similar al que pretendo para este blog.

Un saludo queridos lectores. 

sábado, 9 de julio de 2011

1. I am the one that you want

Hola,

Buenas tardes a todos/as, lo primero de todo presentarme, soy Diego. Aunque naturalmente ese no es mi nombre real, pero es que a penas uso el verdadero... Veréis, tengo una vida un tanto peculiar, porque quiero claro, pero es peculiar. Todos os preguntareis a qué se dedicará este y por qué nos suelta este rollo. 
Pues veréis, soy prostituto, puto, hombre de compañía... como prefiráis llamarlo. Y la verdad es que me he puesto a escribir porque es algo que desde pequeño me gustaba, pretendía escribir un libro, pero siempre es más complicado publicar un libro que hacer un blog en el que eres libre de escribir sin que nadie se sienta ofendido.

Lógicamente ese último párrafo lleva a otros interrogantes, o incluso a compadecerse de mi. ¿Por qué se dedicará este a eso?; Pobrecillo, ¿habrá sido culpa de la crisis?... o quizá no, pero la verdad es que ya hace tiempo que ese tipo de cosas ya dejaron de importarme hace mucho tiempo. Soy muy feliz con mi profesión, y la verdad es que lo hago porque me gusta, no lo hago obligado por nada ni nadie. Sí, también tengo una carrera y podría utilizarla, de hecho rechacé un buen puesto de trabajo "de lo mio" por dedicarme por entero a esto. 
Seguramente muchos de vosotros habéis pensado alguna vez, si no encuentro dinero me meto a puta. Pero en seguida surge el problema de "y si me viene un viejo asqueroso" "y si no me mola y no se me levanta"... la verdad es que no he tenido nunca ese problema. Tengo unos gustos sexuales muy variados, no me cierro nunca a nada, dentro de unos límites de seguridad, claro. Pero eso es otro tema. Si habéis leído hasta aquí os habréis dado cuenta de que soy gay.

Bueno, si me lo permitís, voy a contaros algo más sobre mi. Tengo 26 años, soy de Barcelona y vivo en Madrid desde que tengo 18. Vine a hacer la carrera aquí y decidí quedarme. Soy un chico alto (185) y delgado (70 Kgs), moreno tanto de piel como de pelo, con los ojos verdes. Suelo ir perfectamente afeitado, aunque también me dejo barba de vez en cuando pero no más allá de 3 días. Por mi trabajo no es higiénico. No tengo piercings, ni tatuajes, aunque de vez en cuando recurro a los temporales (tengo una buena amiga que me hace tatuajes de henna cuando me apetece, y no me los hago para siempre porque sería estropear mi medio de trabajo).

Como ya he dicho vine a Madrid a hacer la carrera de Traducción e Interpretación, hablo por lo tanto catalán, inglés, francés, italiano, algo de alemán... Acabé la carrera en el tiempo justo, y conseguí varias becas importantes, entre ellas una Erasmus en París. Y cuando acabé me ofrecieron un puesto de traductor en las Naciones Unidas, pero como ya he dicho lo rechacé, porque para entonces ya había probado mi actual profesión y sabía que no iba a ser feliz con mi otra carrera.

Soy una persona culta (qué típico verdad), me gusta el cine, la literatura, la música (también toco el piano), me conozco los museos de todas las ciudades en las que he estado, el teatro... así que para ser una putita (como algunos me llaman) tengo bastante más cabeza que otros que se pasean perfectamente trajeados por Colón. Pero es que mi trabajo me deja bastante tiempo libre para dedicarme a mis hobbies.

Otro punto que me gustaría destacar es que por mucho que me las dé de persona cultura y entendido, no me diferencio demasiado en el tema profesional de las señoritas que se encuentran en la calle de la Montera de Madrid o de las Ramblas de Barna. Sí, yo también vendo mi cuerpo y tengo mi precio, aunque después de comértela pueda hablarte de la evolución poética de Lorca.

Me he propuesto escribir este blog sin borrar párrafos después de escribirlos, para que quede más natural, no veo mucho sentido una creación literaria en la que todo está tratado y retratado... eso le quedaba bien a Virgilio y a algún otro, pero yo siempre he apoyado la naturalidad y el error (y por supuesto lo políticamente incorrecto).

Así pues, por hoy me despido, espero que a esta publicación le sigan otras muchas y que les guste a mis lectores.

Un saludo y enchanté